Se refirió a la filtración de las imágenes íntimas por las que se alejó de la vida pública. “Yo no tengo la culpa de las fotos, aunque la gente no lo quiera entender”, dijo afirmando que la experiencia la hizo cuestionarse varias cosas de su vida. “Me sentí violada”, aseguró.

Foto Nota
Karen Bejarano volvió esta semana a la TV. Es la nueva integrante del matinal Muy Buenos Días de TVN y ahí decidió hablar por última vez sobre la filtración de fotos íntimas por la cual decidió alejarse de la vida pública por cinco meses.

Esta mañana contó un angustiante momento que vino a coronar la serie de insultos y críticas que recibió por redes sociales.

Había ido a buscar a su hijo al colegio cuando un auto que estaba en el camino se quedó parado delante de ella. Ella tocó la bocina, pidiendo que señalizara un problema o avanzara, pero el hombre se bajó del auto y la increpó: “‘No ves que estoy parado’, me dijo y yo le pedí que pusiera el intermitente o el triángulo, pero se me queda mirando y me dice ‘tú eres la de las fotos, yo las vi’ y empexó a decirme una cantidad de cosas… mi hijo se puso a llorar, me decía ‘mamá, cómo te defiendo’. El gallo se encerró y yo me bajé. ‘Dímelo en la cara, maricón’, le dije, pero no se bajó y empezó a grabarme y se reía. Entonces comencé a llamar a Carabineros y el tipo bajó el vidrio y salió gritando. No estaba en panne”, relató.

“Yo no quería que esto le afectara a mi hijo”, se lamentó. Sin embargo, el pequeño sí asumió todo lo que pasaba como si los hubiesen estado persiguiendo, pues tras la filtración, partieron como familia a Uruguay, país de su marido.

Estando allá el niño se asustó con unos pasos, salió corriendo y rompió el vidrio de una ventana: terminó con 12 puntos. “En ese momento se me olvidaron las fotos”.

Sin embargo el niño, dijo, ha aprendido a llevar el tema: “El es un niño con mucha luz, con mucha inteligencia emocional”.

La comunicadora agradeció el apoyo de su familia y de sus amigos, a los que ahora cuenta con una mano. En el matinal contó que muchas personas desaparecieron de su lado en el peor momento de su vida y que con eso aprendió a saber que hay gente que está de paso y que había que acordarse de dónde se viene. “A mi amiga del alma no la veía hace dos años, apenas nos hablábamos por WhatsApp, ahora no, ahora nos vemos”, dijo asegurando que incluso antes del episodio de las fotos “tenía mucha pena, nada me hacía feliz (…) hace tres meses me odiaba, Siento que desperté de un sueño horrible”.

Su problema, aseguró, era la inseguridad. “Era mi peor consejera, no era la persona que querá ser. Por fuera parecía segura, pero en realidad sentía temor de todo”.

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